Esta auténtica finca mallorquina, construida en el año 1872, conserva todo el carácter, la esencia y la arquitectura tradicional de las antiguas fincas rurales de la isla. Con aproximadamente 532 m² construidos distribuidos en dos plantas, la propiedad mantiene numerosos elementos originales de gran valor patrimonial, entre ellos techos con vigas de madera vistas, persianas mallorquinas, revestimientos de cal, reloj solar y distintos detalles constructivos típicos de la Mallorca más auténtica.
Uno de sus grandes valores diferenciales es su ubicación estratégica: la finca se encuentra en un entorno tranquilo, natural y rural, rodeado de privacidad y paisaje mallorquín, pero a tan solo 15 minutos en coche de Palma. Esta combinación permite disfrutar de amplitud, desconexión y naturaleza sin renunciar a la cercanía de todos los servicios, conexiones y comodidades de la ciudad.
La vivienda principal se distribuye en dos niveles. En la planta baja encontramos un amplio espacio principal destinado a salón y comedor, cocina independiente, una sala adicional, dos dormitorios y un baño. La planta superior dispone de cuatro dormitorios, una sala de estar, terraza, antiguo granero y diferentes ambientes con gran flexibilidad, permitiendo adaptar la distribución según las necesidades del futuro propietario.
En el exterior, la finca cuenta con diversas construcciones anexas y espacios rurales de gran interés, entre ellos un porche cubierto, baño exterior, establos, corrales, antiguas zonas destinadas al ganado, pozo y depósitos de agua. Estos elementos no solo refuerzan el carácter tradicional de la propiedad, sino que también abren la puerta a múltiples posibilidades de uso, disfrute y explotación.
Uno de los principales atractivos de la finca es su gran depósito de agua de aproximadamente 10 x 15 metros, con una capacidad estimada cercana a las 400 toneladas y conectado al sistema de riego. Esta infraestructura representa un valor añadido muy importante para quienes deseen desarrollar actividades agrícolas, mantener amplias zonas verdes, jardines, huertos o distintos cultivos adaptados al clima mediterráneo.
Reformada con criterio y respetando su identidad original, esta propiedad podría transformarse en una auténtica finca mallorquina de gran categoría, combinando tradición, privacidad, naturaleza y funcionalidad.
Además de su potencial como residencia privada de alto valor, la finca ofrece interesantes posibilidades como unidad de negocio gracias a sus recursos hídricos, sus construcciones anexas, sus espacios exteriores y su excelente ubicación cercana a Palma.
La propiedad cuenta con condiciones muy interesantes para desarrollar una explotación agrícola adaptada al entorno mediterráneo. Entre las posibilidades destacan plantaciones de olivos, almendros, nogales, viñedos, huerta ecológica o cultivos de proximidad, permitiendo combinar el valor residencial de la finca con una actividad productiva vinculada a la tierra y al estilo de vida mediterráneo.
Asimismo, la finca ofrece una base muy atractiva para desarrollar proyectos relacionados con el mundo ecuestre, como club hípico privado, pupilaje de caballos, equinoterapia o espacio recreativo familiar.
En definitiva, se trata de una finca con alma, historia y un enorme potencial de transformación. Una propiedad que no solo permite crear una residencia privada excepcional, sino también desarrollar un proyecto vinculado al campo, la naturaleza, la agricultura o el turismo rural de calidad.
Su arquitectura tradicional, sus amplios espacios exteriores, sus recursos existentes y su proyección de valor la convierten en una oportunidad única para quienes buscan invertir en una auténtica finca mallorquina con múltiples posibilidades de desarrollo.
Marratxí Marratxí